domingo, 2 de marzo de 2008

La España negra





Cuando escucho la expresión España negra, acuden a mi mente imágenes como éstas, en las que milicianos del Frente Popular, al que perteneció el PSOE, aparecen profanando templos o conventos, justo antes o justo después de haber asesinado a quienes encontraran en ellos y tras haberlos sometido, habitualmente, a crueles vejaciones. Creo que ni el Goya más sombrío y truculento pudo imaginar semejantes estampas.

No sé qué es lo que acude a la mente de ese baboso insufrible de Bermejo cuando habla de la España negra, ni me importa. Lo que me pregunto es si habrá gente tan ridículamente superficial, ignara y petulante como para sentirse identificada con una retórica tan barata y vacua. Pero qué pregunta más tonta. Claro que la hay. Es la definición misma del progre. ¿Qué es el progre si no aquel que todavía no se ha enterado de que la España negra es también la de los Pablo Iglesias, Sabino Arana, Francisco Ferrer Guardia, Dolores Ibárruri y demás ralea de fanáticos violentos cuyos herederos sufrimos aún hoy en los tribunales, en las aulas, en las redacciones y estudios?